The Walking Dead – 1×03 – Díselo a las ranas


A Merle sus “hazañas” le costaron 16 meses en la cárcel. Al final vamos a entender perfectamente porqué debería pudrirse en esa azotea…

Los primeros minutos de este capítulos son un monólogo de este personaje en el que veremos cómo cambia de ánimo por momentos, desde la prepotencia y vanidad de los primeros compases, pasando por la desesperación y arrepentimiento de quien sabe que va a morir a la resignación de verse atrapado en lo alto de un edificio rodeado de zombies. Lo último que le queda es rabia y es de ella de donde saca fuerzas para intentar alcanzar el serrucho con el que intentar cortar las esposas que lo tienen retenido.

Mientras, el resto del grupo viaja camino al campamento replanteándose por qué han dejado allí arriba al tirano de su compañero. Es entonces cuando la serie arroja otro dato esencial: Merle tiene un hermano.

La llegada al campamento comienza a resolver pequeños interrogantes sobre quién es quien. Cuando el grupo presenta a su nuevo compañero Rick, los que pensabais que la amante del policía y compañero de éste y su hijo podían ser la familia de nuestro protagonista os confirmaréis que sois prácticamente Sherlock Holmes en potencia😛.

Aquí aparece una escena que nos fascina: La cara de Lori, la mujer de Nick, mirando al compañero policía de su marido y nuevo amante tras la “supuesta muerte” de él no tiene precio: una mezcla entre incertidumbre e ira representada perfectamente con un solo gesto.

Es a partir de aquí cuando Shane, vamos a ponerle nombre al “amiguete“ de Rick ¡hombre!, se empieza a transformar en un ser cada vez más huraño y un tanto agresivo.

La serie nos empieza a dejar claro que Rick es un buen samaritano y, nada más reencontrarse con su familia perdida, ya está planeando cómo salvar al psicópata encadenado a la azotea de Atlanta… esto no pinta bien. Este tipo de sentimientos abundan en las series americanas, son los que mueven a los heroes y quedan bastante claros en todo argumento que se precie pero ¿dónde está el punto ácido y malvado de esa dualidad que parecía mover The Walking Dead? (alguna crítica teníamos que hacer, ¿no chic@s?). La tendencia de Rick por ayudar al prógimo va a ser casi obsesiva, enfermiza diríamos, como si algo en su interior estuviese roto y sólo de esta forma pudiese arreglarse.

Todo esto se traduce en un nuevo “equipo de combate” formado por Rick, el propio hermano de Merle, Daryl, Glenn y su “viejo” amigo, aquel que lo dejase encadenado. Así Shane tendrá tiempo para “cuidar” del campamento y tener esa conversación pendiente con Lori a la orilla del río.

Por lo demás podemos decir que es un capítulo bastante flojito para lo que nos tenían acostumbrados los amigos de AMC. Salen a flote los maltratos machistas de uno de los miembros del campamento ante los que Shane se revela más de la cuenta…

Por último los cuatro miembros del equipo de rescate suben a la azotea y ven que no queda nada de Merle, bueno, sólo una mano amputada en el suelo… ¿Ya os estáis preguntando si se la ha cortado el mismo o ha servido de comida para esa horda de zombies hambrientos? Tranquilo, en el próximo capítulo saldrás de dudas😉

 

Extra: Video ¿Quién es Lori Grimes?

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